Si tienes poco tiempo y no quieres arriesgarte con la seguridad ni el transporte, tu base de operaciones debe ser Miraflores. Es el distrito más preparado para recibir turistas internacionales, lleno de seguridad ciudadana, casas de cambio con buenas tasas, hoteles para todos los bolsillos y conexión directa con el mar.
La ruta imperdible arranca en el Parque Kennedy (famoso mundialmente por albergar a decenas de gatos callejeros muy bien cuidados) y baja en línea recta hacia los acantilados de la Costa Verde. Este recorrido peatonal te permite estirar las piernas después del vuelo, respirar el aire limpio del Pacífico y empezar tu aclimatación física al clima sudamericano sin sufrir los embates de la altitud andina.
No intentes recorrer toda la ciudad en un día; es geográficamente imposible. Concéntrate en este circuito táctico que mezcla arqueología en medio de la ciudad, comida brutal e historia colonial.
Un paseo kilométrico sobre los barrancos de tierra que miran al mar. El famoso Parque del Amor, con sus muros forrados de mosaicos de colores (inspirados en el arte de Gaudí) y la enorme estatua de «El Beso», es el lugar perfecto para ver un atardecer naranja caer sobre el océano mientras los parapentes vuelan sobre tu cabeza.
¿Ruinas prehispánicas rodeadas de edificios modernos? Sí, eso es Lima. Esta inmensa pirámide de adobe fue construida mucho antes que el Imperio Inca. Hacer el recorrido de noche, cuando las ruinas están iluminadas, y terminar cenando en el restaurante que está exactamente dentro del complejo arqueológico, justifica totalmente tu estadía en la capital.
Pegado a Miraflores está el distrito de Barranco, el corazón del arte urbano, las galerías independientes y los bares con la mejor música peruana. Cruza el «Puente de los Suspiros» aguantando la respiración. Ponte los audífonos y siente el ritmo latino antes de salir a recorrer sus casonas antiguas.
No puedes ir a Cusco a ver ruinas incas sin antes entender cómo fue la época virreinal que los conquistó. La Plaza Mayor, los tétricas Catacumbas del Convento de San Francisco (donde caminarás sobre huesos reales de la época de la colonia) y los inmensos balcones de madera tallada son historia pura que no puedes dejar de ver.
Un centro comercial construido literalmente colgando de un precipicio frente al mar. Más allá del lujo, es tu punto logístico salvavidas: aquí puedes retirar dinero de cajeros seguros, comprar esa casaca de abrigo que olvidaste meter en la maleta para el frío andino, y conseguir baterías externas para tu cámara antes de ir a la montaña.
Si viajas con familia o niños, el Parque de la Reserva de noche es obligatorio. Es un récord Guinness por tener el complejo de fuentes de agua más grande del mundo en un parque público. El espectáculo láser que proyectan sobre el agua es impresionante. Eso sí, prepárate para salir mojado si cruzas por sus túneles de agua.
El tráfico limeño es tristemente famoso a nivel mundial. Intentar ir del Centro Histórico a Miraflores en plena hora punta por tu cuenta puede consumirte tres horas en un taxi. Tratar de exprimir la ciudad en un recorrido desorganizado solo logrará que llegues agotado y estresado a la etapa andina de tu viaje, aumentando las probabilidades de sufrir mal de altura severo en el aeropuerto de Cusco.
La estrategia más económica y segura es tomar un servicio estructurado. Tener a alguien que te recoja a tiempo en el aeropuerto, te traslade seguro a tu hotel en Miraflores, te brinde los mejores recorridos históricos sin hacer filas en el sofocante verano limeño y, sobre todo, que engarce todo tu trayecto hacia el sur (Ica, las dunas, Paracas) antes de tomar el vuelo hacia la montaña, es la garantía absoluta de éxito para tus vacaciones.
No te quemes la cabeza lidiando con taxis y horarios. Revisa este itinerario perfecto de 11 días donde nuestros operadores expertos te llevan seguro desde las calles de Lima, pasando por los desiertos de Ica, hasta la puerta de entrada de Machu Picchu y el majestuoso Lago Titicaca.